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¿Qué hacer en caso de dolencias triviales? Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Budak   
viernes, 27 de enero de 2006
Estreñimiento: El estreñimiento es una dolencia molesta causada por hemorroides o fisuras en el orificio anal. Comer los alimentos demasiado refinados, no beber bastante agua o zumo de fruta y no comer suficiente alimento con fibra son algunos elementos que lo causan. El remedio pues es beber mucha agua, abstenerse de los alimentos refinados y aumentar la ingestión de alimentos con fibra.


  Indigestión y Flatulencia: Comer demasiadas frituras o alimentos ricos en grasas, preferir alimentos que causan flatulencia como huevos, repollos o lentejas, comidas con muchas especias y tomar bebidas ácidas gaseosas están entre las cosas que causan la indigestión y la flatulencia. La gente que sufre de estas dolencias debería comer menos, abstenerse de comer fritos, alimentos que producen gases así como beber mucha agua o zumo de fruta.
Letargo e Hipotensión: Entre los síntomas de hipotensión podemos citar la transpiración en exceso, debilidad, fatiga, pérdida de energía, mareo, rostro pálido y desgana en el trabajo que incluso puede desembocar en un desmayo. Se debería ser prudente, ya que el ayuno (sobre todo por la tarde) puede causar letargo e hipotensión.
Al tener una concentración de líquido menor disminuyen la cantidad de sales en el cuerpo humano, pudiendo causar tal estado. En tal caso, quien este ayunando debería descansar en el lugar fresco y tomar líquido y sales minerales en abundancia durante sahur e iftar. Por ejemplo, se puede beber un litro de agua mezclado con jugo de limón y una cucharadita de sal para recuperarse. Cuando dichos síntomas ocurren, la presión de sangre se debería tomar con un esfigmomanómetro o «tensiómetro» a fin de observar si la tensión arterial es baja o no. Si es demasiada baja, se debe interrumpir el ayuno. Aquellos que estén ayunando y tengan hipertensión deberían consultar a su médico para reajustar el tiempo de toma de medicinas y concordarlos con el tiempo de sahur e iftar.
Dolor de cabeza: Sobretodo los adictos del café y el tabaco tienen dolores de cabeza frecuente durante los primeros días del Ramadán. Suelen ir acompañados de insomnio y hambre. Los dolores de cabeza durante el día generalmente no son tan severos. Sin embargo, aquellas cefaleas que acontezcan al final del día de ayuno y en iftar pueden ser completamente serias y relacionadas con la hipotensión. Tales dolores de cabeza pueden causar náuseas antes de iftar. A la gente que tiene tales dolores de cabeza durante el Ramadán se le recomienda disminuir la cantidad de café y de tabaco unas semanas antes del Ramadán. Las bebidas sin cafeína como la tila, la salvia y el té normal pueden sustituir el café. Acostarse temprano y dormir profundamente por la noche o dormir la siesta también puede ayudar a aliviar los dolores de cabeza.
Hipoglucemia: (Trastorno en donde la concentración de glucosa en sangre es más baja de lo normal)
Los síntomas varían de una persona a otra pero los más comunes son el temblor, el adormecimiento y el cansancio. Muy a menudo aparece una transpiración fría. La piel está pálida y también se dan nerviosismo, mal humor, visión borrosa y sensación de temblor en las manos y pies.
La toma de demasiados hidratos de carbono y azúcar durante sahur es la causa más probable durante el ayuno—el cuerpo segrega demasiada insulina para contrarrestar este aumento de la concentración, produciendo la hipoglucemia—. Ha de evitarse a toda costa la ingesta de estos alimentos en sahur.
Calambres: La causa principal de calambres es la carencia de calcio, magnesio y potasio en el cuerpo. Se recomienda a los que ayunen que coman verduras, frutas, leche y productos lácteos, carne y dátiles, que contienen estos minerales en abundancia, durante sahur e iftar.
Úlcera péptica, Gastroenteritis, Gastritis y Hernia de hiato: Estas dolencias pueden hacerse más severas durante el ayuno del Ramadán. El alimento demasiado condimentado con especias, el café, y las bebidas ácidas gaseosas pueden empeorar estas enfermedades.
El nivel ácido del estómago puede ser controlado mediante un tratamiento médico pertinente. Aquellos que sufren de úlcera péptica y hernia de hiato deben consultar a su médico antes de la decisión de ayunar en el Ramadán.
Cálculos renales Un cálculo renal, litiasis renal o piedra en el riñón es un trozo de material sólido que se forma dentro del riñón a partir de sustancias que están en la orina.La piedra se puede quedar en el riñón o puede desprenderse e ir bajando a través del tracto urinario. La intensidad de la sintomatología (dolor) está generalmente relacionada con el tamaño del cálculo. En ocasiones se produce su expulsión sin casi sintomatología. Los cálculos pueden quedarse trabados en uno de los uréteres, en la vejiga, o en la uretra, produciendo la sintomatología de dolor (cólico nefrítico), disuria (escozor al orinar), o signos como hematuria (presencia de sangre en la orina). Para combatirlo debemos beber en abundancia agua durante iftar y sahur.
Artralgia (Dolor articular acompañado o no de alteración de los tejidos): En el Ramadán los creyentes realizan la oración de Taraweh de 20 rak’as después de la oración de la noche, que en total hacen 33 rak’as en conjunto. Esto no es demasiado para la gente sana. Al contrario, estas oraciones largas sirven como ejercicio absolutamente beneficioso para el cuerpo, sobre todo después de una comida pesada de iftar. Sin embargo, para las personas mayores y aquellos que sufren de artralgia puede ser completamente difícil y doloroso hacer tales oraciones prolongadas.
Por lo tanto, a la gente que le resulta difícil realizar tales oraciones largas en el Ramadán se le recomienda tratar de perder peso y hacer ejercicio físico, sobre todo con sus pies y piernas a fin de reforzar las articulaciones de rodilla antes del Ramadán. Así serán capaces de realizar dichas oraciones de manera más eficaz y fácil.
A la gente que no pueda doblar sus rodillas se le permite realizar las oraciones en posición sentada. Dios el Omnipotente no ordena a la gente algo que no pueda hacer. Él dice: «¼Dios no desea que vuestras obligaciones sean penosas sino que desea para vosotros lo que sea de soportable cumplimiento y fácil de realizar» (Corán, 2:185).
 
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