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¿Cuáles son los efectos del ayuno sobre salud? Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Budak   
27.01.2006
Los efectos más importantes del ayuno sobre la salud se detallan a continuación:
1.  Los efectos del ayuno sobre el sistema digestivo
2. Los efectos del ayuno sobre el sistema circulatorio
3.  Los efectos del ayuno sobre las células
4.  Los efectos del ayuno sobre el sistema nervioso


 

1. Los efectos del ayuno sobre el sistema digestivo

El sistema digestivo, que consta de boca, glándulas salivales, lengua, faringe, esófago, estómago, duodeno, hígado, páncreas, vesícula biliar e intestinos grueso y delgado posee funciones automatizadas interconectadas entre sí. Este sistema fácilmente se desgasta debido a su funcionamiento continuado durante 24 horas, al nerviosismo y a la nutrición malsana.
El sistema digestivo de aquellos que ayunan en el Ramadán descansa durante un mes al año. El efecto más milagroso que el ayuno atesora está en el hígado. El hígado lleva a cabo quince tareas diferentes además de la digestión. Por lo tanto, pierde vigor durante toda la vida y la secreción de bilis puede hacer que el hígado descuide otras funciones y tareas.
El hígado descansa durante cuatro o seis horas durante el ayuno. Otros tipos de dietas no son convenientes para relajar nuestro hígado debido a la razón anteriormente mencionada, ya que incluso una sustancia alimenticia de un peso ínfimo de diez gramos ingerida en el sistema es suficiente para iniciar su funcionamiento. Por lo tanto, el ayuno es una ayuda irremplazable para el hígado.
Otro efecto positivo del ayuno sobre el hígado es en lo relativo a la bioquímica en la sangre. Equilibrar los nutrientes tomados en el sistema y los que son quemados es una de las tareas más importantes del hígado. En el Ramadán como ningún nutriente es ingerido durante el día el hígado se hace más eficiente en el almacenamiento de los nutrientes. Por lo tanto cuando no está ocupado almacenando los nutrientes produce hemoglobina, proteína presente en los glóbulos rojos, cuya misión fundamental es el transporte de oxígeno. Como consiguiente, el sistema sanguíneo del cuerpo es reforzado.
Los efectos de ayuno sobre el estómago son absolutamente positivos. Cualquier tipo de secreción producida por el estómago está condicionada al alimento ingerido que llega a la cavidad estomacal. Por lo tanto, aunque haya una acumulación de otras secreciones a consecuencia del hambre, en concreto la secreción de ácido gástrico se detiene y de este modo no se acumula en el estómago durante el ayuno. Tener la intención de empezar el ayuno es una orden para el estómago para que cese la secreción ácida. Los músculos del estómago y las células secretoras se relajan durante el Ramadán. El estómago, que descansa durante el día, se hace más eficiente por la tarde cuando rompemos el ayuno.
Los intestinos grueso y delgado descansan durante el ayuno también como resultado de la disminución en la cantidad de secreción y la relajación de la tensión en las paredes intestinales. Existen en el intestino delgado las denominadas Placas de Peyer, que son agrupaciones de folículos cercanos a la pared del intestino delgado, encargadas del inicio y preparación de la respuesta inmune a ese nivel. Cada una consta de hasta 100 folículos linfoides. Durante el Ramadán, estas placas se someten a una revisión completa y a una reparación. Así, el cuerpo se hace más resistente contra dolencias que puedan ocurrir en el sistema digestivo.

2. Los efectos del ayuno sobre el sistema circulatorio

El volumen de sangre disminuye durante el ayuno. Esto relaja el corazón. Además, la disminución de la cantidad de agua entre las células reduce la presión del tejido epitelial de los vasos sanguíneos disminuyendo por tanto la tensión arterial (diastólica) entre la gente durante el Ramadan, de ahí que el corazón este siempre relajado en este sagrado mes.
Otro de los efectos más importantes del ayuno se observa también en los vasos sanguíneos. Los nutrientes que no son suficientemente metabolizados en el cuerpo desgastan y estiran dichos conductos sanguíneos. A pesar de ello, hacia el final de un día de ayuno todos los nutrientes son completamente metabolizados, de ahí que las grasas y los materiales de desecho no causan el estrangulamiento de los vasos sanguíneos y es así como el cuerpo humano está protegido contra la arteriosclerosis.
Los riñones, órganos esenciales del aparato excretor, se relacionan con el sistema circulatorio y como estos órganos descansan a su vez durante el ayuno, se recuperan rápidamente y funcionan de manera más eficaz tras el ayuno.

3. Los efectos del ayuno sobre las células

Equilibrar el fluido intercelular con el fluido intracelular, que es una de las tareas más importantes que afectan a las células, pasa a ser más sencillo durante el ayuno y así las células comienzan a funcionar de manera más eficiente. Las células epiteliales, responsables por una parte de la secreción continua, reposan durante el ayuno y se revigorizan posteriormente.

4. Los efectos del ayuno sobre el sistema nervioso

Tanto la ablución como el ayuno tienen un efecto positivo sobre el sistema nervioso. Las glándulas internas del sistema nervioso se relajan después de hacer la ablución o guardar ayuno. Además, la intención y la idea de venerar a Dios y el placer que de esto se deriva alivian al sistema nervioso.
Hematopoyesis: Proceso de formación de las células de la sangre.
Un reflejo estimula la médula ósea siempre que haya una necesidad de sangre en el cuerpo. La médula ósea es el lugar donde la mayor parte de las células sanguíneas—Eritrocitos (glóbulos rojos) y Leucocitos (glóbulos blancos) — es producida. Durante el ayuno, la cantidad de nutrientes en la sangre está en sus niveles más bajos y esto estimula la médula ósea para producir más sangre. Como el hígado está lo suficientemente descansado durante el ayuno, es en ese preciso momento cuando produce con mayor facilidad las sustancias que necesita la médula ósea para la producción de la sangre.
A consecuencia de la sabiduría milagrosa detrás del ayuno, las personas delgadas y débiles que ayunan ganan peso, mientras aquellos con exceso de peso lo pierden. Este es un resultado de dicho mecanismo de equilibrio que se ha iniciado con el ayuno.
Ahora recordemos la última parte del versículo 184: «¼ Y que ayunéis es mejor para vosotros, si sólo supierais». Debemos disfrutar de esta Revelación Divina y dar gracias a Dios por sus bendiciones.[1]


[1] Haluk Nurbaki, Kur'an-i Kerim'den Ayetler ve Ilmi Gercekler.

 
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