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El Ayuno y el Ramadán
Clases y Modalidades de Ayuno en el Islam
El Ayuno y el Ramadán
Clases y Modalidades de Ayuno en el Islam | ¿Qué significa «tarawih»? ¿Cuál es la importancia de esta práctica? |
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| escrito por Ali Budak | |
| viernes, 27 de enero de 2006 | |
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La palabra «tarawih» es la forma plural de la palabra árabe «tarwiha», que significa descansar o relajarse. La acción de sentarse después de cada cuatro rak’as que han sido realizados tras la oración de la noche (Isha) durante el Ramadán fue denominado «tarwiha», cuya forma plural «tarawih» fue empleada más tarde para identificar la oración voluntaria realizada tras la oración de la noche (Isha) durante el Ramadán. El Mensajero de Dios animó a sus compañeros a realizar la oración de Tarawih diciendo: «Quien realiza Tarawih por la noche durante el mes de Ramadán con fe y con esperanza, anhelando la recompensa de Dios, le serán perdonadas las faltas cometidas».[1] La oración de Tarawih es practicada por el Profeta como ejemplo de acto de veneración para cada hombre y mujer creyente. La oración de Tarawih consiste en veinte rak’as. Se hace después de la oración de la noche (Isha) y antes de la oración de Witr, con diez salams y cinco tarwiha (descanso, pausa). Es decir después de cada dos rak’as hay un salam y después de cada cuatro rak’as un descanso. Sin embargo, se puede realizar proveyendo salam por cada cuatro rak’as. Después del quinto tarwiha, la oración de Witr se hace en comunidad junto a todos los fieles. Evitar los Hechos Pecaminosos y MalvadosAquel que ayuna debe evitar toda clase de hechos pecaminosos y malos para disfrutar de las ventajas del ayuno y conseguir recompensas. La persona que ayuno debe hacer lo siguiente:Mantener alejados los Ojos de las Miradas libidinosasLos ojos son unos de los miembros más importantes del cuerpo que Dios ha otorgado a los seres humanos. Los ojos le permiten al hombre ver y apreciar el mundo exterior y reflexionar sobre ello. Los ojos son medios de percepción tanto para el cerebro como para el corazón. Son como puertas que se abren a la mente y al alma. La gente debe proteger sus ojos, sobre todo cuando ayuna, de las miradas lujuriosas y prohibidas, que se asemejan a flechas venenosas que se insertan en el corazón. El Mensajero de Dios nos llama la atención acerca de los pecados que pueden ser cometidos con los ojos diciendo: «La mirada prohibida es una de las venenosas flechas del maldito Satán. Quien lo abandona por miedo a Dios, será recompensado con una fe en Él cuya dulzura la sentirá en su corazón».[2]Mantener lejos la Lengua de las DifamacionesAquel que ayuna se debe abstener de las mentiras, los chismes y las difamaciones. También debe restringir la lengua de las palabras obscenas, los juramentos y las peleas. La lengua se debe ocupar con la recitación del Corán y otros libros que harán a la persona reflexionar sobre el Más Allá y la glorificación de Dios. La persona que ayuna no debe luchar o pelearse con los demás ni responder a las ofensas del que le molesta. Debe contestarle diciendo que está ayunando, por lo tanto no le dará ninguna respuesta. No se debe olvidar nunca lo que el Mensajero de Dios dijo: «El ayuno es como un escudo para los creyentes. Cuando alguno de vosotros ayune, que se abstenga de decir malas palabras, gritar a los demás o actuar con ignorancia. Y si alguien os insulte o intenta pelearse decirle: «Estoy ayunando».[3]Aquel que no controla su lengua y sigue contando embustes incluso cuando ayunan y piensa que ayunar es sólo sufrir el hambre será privado de las ventajas y las recompensas del ayuno. Los dos siguientes hadices del Mensajero de Dios, que la paz y las bendiciones sean con él, son una prueba de este acontecimiento: « Si alguien no se abstiene de la falsedad y de la conducta hipócrita Dios no siente entonces la necesidad alguna de que se abstenga de comida y bebida».[4] Otra vez, en otra ocasión, el Mensajero de Dios dijo: «Muchos de los que ayunan no recibirá de su ayuno ninguna recompensa, lo único que consiguen es hambre, y muchos que veneran por la noche no recibirán ninguna recompensa de su rezo, lo único que consiguen es la pérdida de sueño».[5] Mantener lejos los OÃdos de Escuchar Conversaciones Falsas y ChismesLos oÃdos, también consignados al hombre por Dios, deben protegerse de escuchar conversaciones falsas, chismes, difamaciones y palabras feas. Lo que tiene que hacer un buen musulmán es alejarse de los ambientes en los que observa estos malos comportamientos; ya que escuchar algo feo también es impropio de la misma manera que hablarlo. El siguiente decreto sagrado del Corán verifica que escuchar conversaciones falsas es impropio: «Prestan oÃdo a la mentira y se comen la ganancia ilÃcita¼» (5:42).Tener bajo control el resto de su cuerpoTodos los creyentes y sobre todo los que ayunan deben mantener lejos todos los miembros de su cuerpo del pecado y deben tener cuidado con ello como si anduvieran en un campo de minas. Resumiendo, deben hacer todo lo posible para controlar todas las partes de su cuerpo y emplear una armadura para protegerse contra las flechas de Satán, y de este modo no caer en su trampa. El ayuno se divide en tres categorÃas que son las siguientes:1. El ayuno de la gente común: Este es el ayuno realizado por aquellos que se abstienen de bebida, de alimento y de relaciones sexuales. 2. El ayuno de los sabios (khawas): Consiste en proteger los ojos, la lengua, las manos, los pies y otros miembros del cuerpo. 3. El ayuno de los realmente ilustrados y sabios (khawasul khawas, arifin): Los que realizan este tipo de ayuno se abstienen de los pensamientos mundanos, las ganancias religiosas y el resto de aspectos terrenales. No llevan nada más en su corazón que Dios. Esta clase de ayuno se hace inválido cuando viene a la mente otra cosa que no sea Dios y el DÃa del juicio final. Pensar en asuntos mundanos invalida el ayuno de los que son realmente sabios e ilustrados, pero no el ayuno de los dos primeros grupos de personas.[6] [1] Bujari, Salat al-tarawih, 1; Muslim, Salat al-musafirun, 174. [2] Hakim, Mustadrak, 4/314. [3] Bujari, Sawm, 2; Muslim, Siyam, 161; Abu Dawud, Sawm, 25; Tirmizi, Sawm, 54. [4] Bujari, Sawm, 8; Abu Dawud, Sawm, 25; Tirmizi, Sawm, 16; Ibn Maya, Siyam, 21. [5] Ibn Maya, Siyam, 21. [6] Ghazali, Ijya, 1/659, Trans.: A. Serdaroglu, Istanbul, 1974. |
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