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Terrorismo y Armas Químicas Usadas Con Fines Terroristas Imprimir E-Mail
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escrito por Nevzat Tarhan   
05.01.2006

«La OMS (la Organización Mundial de la Salud) asignó 110 millones de dólares para exterminar un tipo de planta peculiar que crece en Sri Lanka. Los jóvenes que masticaban dicha planta mostraban síntomas de no experimentar miedo alguno a la muerte y se suicidaban con facilidad. Se están tomando las medidas necesarias para reducir el riesgo de propagación de dicha planta en el mundo». Se trata de una noticia bastante interesante publicada en 2003 por las agencias de información.


«La OMS (la Organización Mundial de la Salud) asignó 110 millones de dólares para exterminar un tipo de planta peculiar que crece en Sri Lanka. Los jóvenes que masticaban dicha planta mostraban síntomas de no experimentar miedo alguno a la muerte y se suicidaban con facilidad. Se están tomando las medidas necesarias para reducir el riesgo de propagación de dicha planta en el mundo». Se trata de una noticia bastante interesante publicada en 2003 por las agencias de información.

El hecho de que se llegase a la conclusión de que la Fluoxetina (Prozac), conocida como la medicina de la felicidad, desencadenaba tendencias suicidas en algunos pacientes armó un gran revuelo en el mundo de la psiquiatría. El año pasado, uno de los antidepresivos más fuertes, la Paroxetina (Serotat), fue prohibida en Inglaterra por haberse descubierto que poseía efectos suicidas similares. Su abuso por parte de los jóvenes fue asunto de debate entre los profesionales.

Todos estos eventos hacen que nos preguntemos si «estamos ante un nuevo peligro» relacionado con la ciencia de los psicofármacos. ¿Acaso estamos haciendo que la gente tenga el valor de matarse a sí misma gracias a la medicina? ¿Significa esto que quien se somete a dichos tratamientos se convierte en algo parecido a un robot? O, aún peor, ¿acaso la psicofarmacología se ha convertido en una ciencia susceptible de ser utilizada en actos terroristas?

Estos acontecimientos sugieren que no sería difícil convertir a un grupo de personas en terroristas suicidas. Habría que someterles a un programa de entrenamiento similar a los que se llevan a cabo en los campamentos militares, proporcionarles los fármacos que desencadenasen en ellos sentimientos de euforia, y luego los que les ayudasen a superar el miedo a la muerte.

Cuando se contemplan desde esta perspectiva los ataques terroristas perpetrados en los últimos años, como el del 11 de septiembre y los que acontecen en el Medio Oriente, empieza a cobrar sentido el argumento de que el terrorismo es sistemático y consiste en una serie de aconte-cimientos organizados amparados por poderosas organizaciones.

La enfermedad del soldado

Durante la Guerra civil Americana (1861-1865) y la guerra franco-prusiana (1870-1871), la morfina en forma de inyección fue ampliamente usada por los soldados como calmante. Fue usada para ayudar a los soldados a soportar el dolor causado por heridas y quemaduras y para ayudarles a relajarse. Sin embargo, cuando esos soldados eran dados de alta en los hospitales, padecían dolores de cabeza, escalofríos, nauseas, vómitos y calambres. Este fenómeno clínico era conocido como la «enfermedad del soldado». Más tarde, se descubrió que se trataba del síndrome de abstinencia que sufrían los soldados. Los soldados que habían sido tratados previamente con morfina sufrían el síndrome de abstinencia cuando se les dejaba de suministrar dicha morfina.

El descubrimiento del opio

Las sales hidroclorhídricas del opio se encuentran en una solución que se obtiene del tallo de la planta del opio. Se obtiene practicando un corte en la planta. Se solía fumar en pipa, masticar o ingerir, tanto en Europa como en el Extremo Oriente; y se trataba de una droga consumida comúnmente por la nobleza. En 1804, un farmacéutico francés llamado Seguin consiguió obtener unos cristales incoloros al extraer la morfina del opio. En 1812, otro farmacéutico alemán llamado Serturner analizó científicamente la sustancia y publico el resultado de sus análisis con el título de «Análisis del Opio». Llevó mucho esfuerzo transformar la morfina en una inyección, pero se consiguió finalmente en 1853.

Dicha sustancia, anunciada como medicina milagrosa y fármaco de la felicidad, usada como analgésico y sedante, fue bautizada en honor a Morfeo, dios del sueño de la mitología griega. Tomar morfina era como dejarse caer en los brazos de dicho dios. Este hábito era tan común que algunos ricos llevaban morfina en jeringuillas envueltas en pañuelos de seda listas para ser inyectadas cuando quisieran. Pichan advirtió de los efectos adictivos de la morfina en 1890 en su famoso libro titulado Morfinismo. En Turquía, Mazhar Osman publicó en 1934 un libro similar titulado Keyif Veren Zehirler (Venenos Placenteros). Generalmente, la adición afectaba más a los profesionales de la salud. Finalmente, al quedar establecidos sus efectos nocivos, se abandonó su uso como calmante para los soldados en el campo de batalla.

No sería incorrecto decir que, hoy por hoy, el «éxtasis» está empezando a ocupar el lugar que antaño tuvo la morfina en la sociedad.

¿Existen actualmente fármacos suicidas?

Las drogas psicodélicas, o potenciadoras del lado espiritual del ser humano, fueron inicialmente definidas en 1954 como consistentes en LSD y mezcalina, adquiriendo luego gran influencia en la música moderna y en el arte.

Los aztecas usaban en sus rituales sustancias que contenían efectos psicodélicos y sedantes tal y como la mescalina, que se encuentra en un tipo de cactus de Centroamérica denominado peyote. Los indios americanos y aztecas, que ingerían las hojas del mencionado cactus para entrar en éxtasis, llamaban a ese cactus «planta divina». En 1895 se identificó la molécula original de la mescalina. Después de 1940 y utilizando la misma farmacología, también se descubrió el LSD (un alcaloide del cornezuelo del centeno) y la psilocibina. Se reprodujo el hongo azteca en estudios clínicos. La mescalina y otras sustancias del grupo del LSD producían sentimientos de júbilo extremo y una gran distorsión en la percepción de la distancia y la profundidad. La persona que se hallaba bajo el efecto de dichas drogas hablaba incesantemente del pasado y el futuro. Esas sustancias estimulaban los sentimientos religiosos y el sentido de la fuerza, brotando todo aquello que la persona hubiese reprimido a nivel subconsciente. Mientras los borrachos aún pueden tener hasta cierto punto algún autocontrol, los que se hallan bajo el efecto de las drogas psicodélicas lo revelan todo indiscriminadamente.

Por ello, algunas agencias como la CIA, utilizaron dichas sustancias en proyectos de cierta envergadura durante los sesenta. Posteriormente, el uso de dichas drogas fue prohibido.

El LSD como droga utilizada para los lavados de cerebro

El LSD fue descubierto el 19 de abril de 1943 por el Doctor Markus Hopmann en su laboratorio, al darse cuenta de que dicha sustancia había causado efectos extraños en él. Hopmann, anotó todas las transformaciones que sufrió debido al LSD, minuto a minuto. El LSD se extrae de un alcaloide del cornezuelo del centeno.

El LSD fue utilizado entre 1950 y 1966 por espías, servicios secretos y organizaciones criminales para acceder a la mente del «enemigo» y, si fuese necesario, cambiar sus pensamientos. Con la adopción del Convenio de Helsinki en 1964, se prohibieron dichos experimentos con seres humanos y las mencionadas actividades cesaron oficialmente.

El hecho de suministrar dichas sustancias a las personas poniéndolas en sus alimentos con el fin de observar sus comportamientos y recabar datos es científicamente inaceptable. Sin embargo, esos mismos medios pueden ser usados para lavar el cerebro de las personas en un entorno similar al de un campamento; ya que las drogas y la inculcación forman un poderoso equipo. Se podría incluso dirigir a las personas hacia metas específicas y convertirlas en terroristas suicida.

Existen otras sustancias que pueden ser empleadas por diferentes grupos a fin de hacerse con la lealtad de sus miembros; lo cual ayudaría a forzar a los «soldados» a ejecutar las acciones deseadas. Si se pudiese preparar a individuos para que sean terroristas suicidas administrándoles fármacos que potencien su valor y otras sustancias que eliminen el miedo a la muerte, los misiles militares más caros quedarían obsoletos.

Fármacos que potencian el valor y eliminan el miedo a la muerte

El «éxtasis» es una sustancia sintética ilegal científicamente conocida como MDMA (metilendioximetanfeta-mina). Es también llamada «droga de club» ya que es ampliamente consumida en los clubes nocturnos, pues proporciona un sentimiento artificial de alegría. Es contenido del éxtasis, de producción ilegal, se enriquece con cafeína, «jarabe de la inmortalidad» y cocaína para producir lo comúnmente conocido como «speed». Las anfetaminas pueden mantener a las personas hiperactivas y vigorosas durante horas. Extienden enormemente el tiempo de atención, haciendo que quien lo consuma se sienta fuerte y lleno de energía. Al contrario del LSD, las anfetaminas no distorsionan la percepción de la realidad. Asimismo, agotan las reservas del cerebro de serotonina, en la parte del cerebro relacionada con el sentimiento de felicidad (NIDA 2004). La autoestima y el valor descontrolado que las anfetaminas proporcionan a las personas les hacen sentir como si estuviesen en otro mundo. Para mantener dicha energía, la persona ansía dicha droga más y más. Si una persona alberga sentimientos de venganza y odio, esas drogas hacen aflorar dichos sentimientos y dirigen a la persona hacia su objetivo, aunque ello signifique el suicidio. Hoy por hoy, se están haciendo estudios en el campo de la psico-farmacología para investigar cómo estimular el área del cerebro responsable de los estados asociados al pánico y al miedo a la muerte.

Conclusión

Hace mil años, un grupo conocido como los «Hashhishiyyun» (los consumidores de adormidera) aterrorizaron a los líderes musulmanes, a los eruditos y a los gobiernos del mundo musulmán. Se lanzaban hacia su propia muerte sin temor alguno debido a las amapolas que consumían. Hoy, se puede lavar el cerebro de las personas con ayuda de agentes químicos modernos y dirigirlos hacia la ejecución de acciones determinadas.

Está al alcance de cualquier agencia, organización o estado que posea laboratorios químicos equipados con alta tecnología el hurgar en los pensamientos de un grupo de personas mediante el LSD; para luego alimentarles con una propaganda dirigida contra determinados objetivos. Esas personas pueden luego ser dirigidas ”previa ingestión de éxtasis o anfetaminas” a llevar a cabo cualquier acto durante las siguientes ocho o diez horas.

Lo triste del asunto es que la paz mundial está en peligro y está siendo destruida, gracias a los avances de la ciencia.

Dr. Nevzat Tarhan - Catedrático de Psiquiatría y actual director de la Fundación por los Valores Humanos y la Salud Espiritual «IDER». Ha sido anteriormente director de la Clínica Psiquiátrica «Centro de la Memoria», en Turquía.

Referencias

  • Smith, K.M., Larivell Romanalli. Club Drugs, Menthrlere Dioxy-methamphetamine, Flunitrazapam, Ketamire Hydrochloride and Gamma Hidroxybutyrtae, I. Health, Syst., 2002, Pharm, 59, 1067-1076.
  • NIDA Forteens. Fact on Drugs-Ecstasy, www.teensdrugabuse. gov.2004.
  • Dugiero G.Schifanorf, Forza G. Personality Dimensions and Psychopat-hological Profiles of Ecstasy Users, Hum Psychophar-malogical Clin Exp, 2001, 16:635-639.
  • Kí¶knel í–. Alkolden Eroine Kiþilikten Kaí§iþ, Estambul: Altin Kitaplar, 1983.
  • Tarhan, N. Psikolojik Savaþ, Estambul: Timaþ Yayinevi, 2002.
  • F. al-Syed, The Neurochemistry of Drugs of Abuse, Cocaine, Ibagaine, and Substituted Amphetamines, Annals of the New York Academy Sciences, 1989, Vol. 844.
  • Harvery J. and B. Kosofsky. Cocaine, Effects on the Developing Brain, Annals of the New York Academy of Sciences, 1998, Vol. 846.
  • l Sizinti Araþtirma Grubu: Terí¶rde Psikofarmakolojik, Sizinti, 2004, págs. 300, 595-597.
Modificado el ( 05.01.2006 )
 
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