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Islam Como Religión de Paz y Tolerancia | Islam Como Religión de Paz y Tolerancia |
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| escrito por Ibrahim Canan | |
| 27.12.2005 | |
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Con la aparición de los modernos medios de comunicación y de transporte, el mundo se ha convertido en una aldea global. En esta aldea global de hoy en día lamentablemente es bastante fácil influir en la gente, destacando el poder y la importancia de los medios de comunicación en este sentido. Por desgracia en muchos lugares del mundo, incluido en Turquía, los medios de comunicación han intentado recientemente dar una imagen del Islam como si de una religión del terrorismo se tratase. Es deber de los musulmanes, una vez más, hacer conocer la verdad en respuesta a este desconocimiento de lo que es el Islam, a esta ignorancia ”y también a la negativa a interesarse por saber más acerca del Islam” por parte de los medios de comunicación y de otra organizaciones influyentes. Se trata de un desconocimiento originado en gran medida por las malas intenciones de aquellos que lo transmiten y por el hecho de que los musulmanes no han sido capaces de presentar y representar el Islam del modo en que deberían de haberlo hecho. El significado general del Islam y sus características esencialesLa palabra Islam procede de la palabra silm, que significa reconciliación, paz, sumisión y liberación. Las revelaciones anteriores al Islam fueron dirigidas a determinadas naciones. Cada una de estas religiones, o bien tenían las características de ser religiones nacionales, o bien fueron luego transformadas en religiones nacionales. Por primera vez en la historia, el Islam vino como religión para toda la humanidad y el Profeta Muhammad, que la paz y la bendición sean sobre él, fue el primero en ser honrado con un deber para con toda la humanidad, dirigiéndose Dios Todopoderoso a él de la siguiente manera:
En efecto, el Profeta es un profeta de compasión, no sólo enviado a la humanidad, sino a todas las dimensiones de la existencia.
El Islam es una religión de unidad. Lo que significa que en el ámbito de la fe, se trata de una religión basada únicamente en creer en Dios, el Señor y Soberano. Unidad en el sentido de visión del mundo, de la vida y del sistema social, lo cual lleva a la unidad de los seres humanos, a la hermandad, a la igualdad de los derechos elementales y la abolición de toda discriminación por razones de idioma , color, raza, familia o linaje. El Islam, que anunció el final de las religiones exclusivas de una nación en la historia de la humanidad, invita a la gente a vivir en libertad en el marco de leyes comunes. El Islam ha abolido todo lo que pertenece a la Era de la Ignorancia[1] y todo aquello que posee las características de aquel período, como, por ejemplo, el egoísmo, la brutalidad, la opresión y la injusticia. El Islam ha erradicado en gran medida todo esto. Según el Islam, la expresión «estar enfrentados como el perro y el gato», ha sido reemplazada por «ama a tu vecino». La vida no es una «lucha», sino un proceso de «cooperación». El principio «que los demás trabajen mientras yo descanso», ha sido reemplazado por «ayuda»; la «opresión» ha cedido su lugar a la «justicia»; la «crueldad» ha cedido su lugar a la «misericordia» y a la «compasión»; y se ha instituido el principio de que la gente ha sido creada libre e igual y que las personas tienen derechos según el grado de su aportación a la sociedad. El injusto principio de que el «poder es el derecho» ha sido extirpado y la norma de que el «la rectitud es poder y los rectos son poderosos» ha sido establecida. Las sociedades han puesto su fe en los derechos y la justicia del Creador y no en las leyes egoístas y aleatorias de una minoría victoriosa o de habilidosos opresores. El Islam ha declarado que toda la gente tiene honor, sin discriminación socio-política, material-espiritual, racial-cultural que valga, y les ha concedido un estatus por encima del resto de las criaturas vivientes. El Corán dice:
De hecho, según el Islam, aunque alguien sea un infiel, su persona, sus posesiones, su vida y su honor no pueden ser violados. La salud mental y corporal y la libertad de formar una familia son los derechos inalienables de cada individuo. Del mismo modo, ningún otro derecho básico y libertad pueden ser violados. Incluso en estado de guerra, las mujeres, los niños y los ancianos que no luchan son perdonados. Según la justicia expresada por el Sagrado Corán, el asesinato de una persona inocente es tan espantoso como si fuese el asesinato de toda la humanidad. Según el Islam, los derechos individuales no pueden ser violados de ninguna manera, incluso si al hacerlo se beneficiase toda la comunidad. Los derechos de un solo individuo son tan sagrados como los de toda gente[2]. Ejemplos de tolerancia en el pasadoDebido a la superioridad y a la sabiduría que el Islam proporciona a la gente, los musulmanes siempre han aportado justicia, libertad y humanidad allá donde fueron. A lo largo de la historia del Islam, los Califas, siguiendo el ejemplo del Mensajero de Dios, dieron órdenes a los generales que mandaron al campo de batalla de acuerdo con las prescripciones dadas por Abu Bakr a Usama cuando le envió a Siria (estás órdenes constan en los anales de la historia):
Es importante recordar un par de líneas del texto del tratado que el Profeta firmó con los cristianos de Nayran, el cual proporciona un perfecto ejemplo para los musulmanes que lo sigan hasta el Día del Juicio Final:
Una vez, un cristiano insultó y maldijo al Profeta ante la casa de Gharafa ibn Hariz, uno de los compañeros del Profeta. Gharafa, que no lo pudo soportar, atacó al cristiano; y durante la pelea, le rompió la nariz. El cristiano se quejó a Amr ibn al-As de lo que le había hecho Gharafa. Amr ibn al-As censuró a Gharafa diciéndole:
Gharafa dijo: «No creía que la promesa significaba que podían maldecir al Mensajero de Dios. Lo que me consta es que se les prometió que estarían a salvo en lo siguiente:
Entonces, Amr ibn al-As le dijo: «Tienes razón» (Ibn Abdulbarr 3:193-194). En la época del Califa Omar, en el 14 de la Hégira (635), la ciudad de Humus fue conquistada. Pero al año siguiente, cuando llegaron noticias de que Heraclio había preparado un ejército de 200.000 hombres para atacar, los musulmanes decidieron evacuar la ciudad. Cuando la abandonaron, devolvieron el impuesto de capitación (impuesto per capita que era cobrado a aquellos que no eran musulmanes) que le habían cobrado a los habitantes de Humus y les dijeron lo siguiente: «Os hemos cobrado este impuesto, pero no vamos a poder defenderos. Vais a tener que defenderos vosotros mismos». Los habitantes de Humus, cristianos y judíos, que sabían lo que significaba estar bajo el gobierno bizantino, no estaban satisfechos con esta situación, más bien se entristecieron. Los cristianos dijeron: «Vuestro gobierno y justicia es mejor para nosotros que la opresión y la injusticia bajo la que vivíamos antes de vuestra llegada. Juntaremos nuestras fuerzas a las de vuestro gobernante y defenderemos la ciudad del ejército de Heraclio». Los judíos dijeron: «Â¡Por la Torá! El gobernador de Heraclio no entrará en la ciudad de Humus a no ser que nos derrote y pase sobre nosotros». Los habitantes de la ciudad cerraron las puertas y defendieron la ciudad. Cuando las huestes de Heraclio fueron derrotadas y se retiraron, la población de la ciudad recibió a los musulmanes con los brazos abiertos. Belazuri, que relata los acontecimientos, prosigue así: «Las otras ciudades cristianas y judías que prefirieron el gobierno islámico actuaron del mismo modo y dijeron: Si los romanos y sus súbditos vencen a los musulmanes, seguiremos como habíamos estado. Pero si queda un solo musulmán, cumpliremos nuestros tratados» (Belazuri 1987, 187). Del mismo modo que los musulmanes permitieron a los miembros de otras religiones que vivieron bajo su gobierno practicar su propia fe, también permitieron que se construyesen mezquitas, iglesias y sinagogas unas junto a otras. Hubo incluso cristianos y musulmanes adorando en diferentes partes del mismo templo. Esta práctica fue iniciada por el Profeta, el cual asignó una parte de la mezquita (Masyid al-Nabawi) para que una delegación de cristianos de Nayran pudiese realizar sus plegarias el domingo, y se mantuvo durante el gobierno de los primeros califas. Se tiene noticia de que semejantes prácticas tuvieron lugar en Córdoba bajo el gobierno Omeya (í–zdemir, 1994, 1:68). Este respeto y esta tolerancia hacia los diferentes credos, el cual queda manifestado en la coexistencia de mezquitas, iglesias y sinagogas unas junto a otras en algunos distritos de Estambul, proviene de la esencia del Islam y de las prácticas prescritas por el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones sean con él. El hecho de que esto se ha perdido con el tiempo en algunos territorios islámicos o por algunos musulmanes, no tiene nada que ver con el Islam. En esos casos, hay que buscar la causa en cuestiones sociológicas, psicológicas, regionales o individuales. El caso de que la población local prefiriese el gobierno islámico al de sus correligionarios no es un caso excepcional. Existen muchos más ejemplos. La cita que hace el difunto Osman Turan de un historiador cristiano de Urfa es sorprendente: «Meliksah, que era el más justo, sabio y fuerte de los hombres, era como un padre para toda la gente y para los cristianos. Todos los nativos bizantinos, incluidos los armenios, se sometieron a su gobierno por voluntad propia» (Turan, 1969, 2:138). Un escritor cristiano se quejaba de la conversión al Islam de muchos cristianos debido al gobierno tolerante y liberal de los musulmanes turcos. Esta tolerancia hizo que los Bizantinos, que ya habían tenido bastante con el saqueo, el pillaje y la opresión cometidos por los latinos en Estambul en 1204, «prefiriesen el turbante turco a la mitra latina en Estambul» (Turan, 1969, 2:153). Este escritor reveló la naturaleza del Islam e indicó el principio que los musulmanes siguen al expresar su descontento:
El derecho a la vida, la libertad en la práctica de la religión, lengua, ley, cultura y vestido y la tolerancia mostradas a los no-musulmanes surgieron naturalmente del Islam. En un hadiz en el que se insta a los administradores musulmanes a que traten bien a los no-musulmanes, se declara lo siguiente: «Soy el enemigo de cualquiera que dañe a un no-musulmán. Quien sea mi enemigo se las verá conmigo el Día del Juicio Final»[4]. Ningún musulmán que crea en la Próxima Vida deseará correr el riesgo de vérselas con el Profeta en el más allá. En otro hadiz, se dice lo siguiente:
Además, se ha de señalar que los no-musulmanes tenían libertad para aplicar sus propias leyes en materia de justicia. Ello tiene su origen en el hecho de que se les reconocía el derecho a la libertad religiosa. Pero, a la vez, si los no-musulmanes acudían a un tribunal islámico, sus casos serán justamente juzgados. El Corán dice:
Como apoyo de lo mencionado, sería apropiado citar un edicto imperial escrito por el Sultán otomano Mustafa III y dirigido a su Gran Visir:
Presentar y comunicar el IslamEl Islam considera al ser humano como la más honorable de las criaturas, dotada de conciencia y voluntad; por consiguiente, reconoce la libertad de credo como un derecho inalienable. El Islam toma como principio fundamental la eliminación de los obstáculos que se hallan entre Dios y el intelecto, la conciencia y la voluntad humanas. Por lo tanto, hace hincapié en el hecho de que cuando el Islam es presentado, se debe seguir el camino de lo que se puede llamar como «presentar y comunicar»; la vía de practicar y comunicar el Islam de la mejor manera posible. En muchos versículos del Corán se declara que no existe más obligación para el Profeta y para los demás profetas que la de transmitir claramente la religión[6]. Es más, al Profeta se le indica y advierte que no presione a la gente:
Antes del Islam, algunos habitantes de Medina, sobre todo si uno de sus hijos sobrevivía, hacían una promesa por la que les harían seguir «el camino de la Gente del Libro». Por esa razón, en la época del Profeta algunos hijos de paganos eran «Gentes del Libro». Cuando el Islam llegó a Medina, algunas familias intentaron forzar a sus hijos a que se convirtieran al Islam, por lo que el siguiente versículo fue revelado:
Gracias a este principio coránico, los musulmanes nunca forzaron a la población de los lugares que conquistaron a que se convirtiese al Islam. Algunos autores ingleses han señalado este aspecto del Islam, haciendo la siguiente confesión: «Si los europeos hubiesen gobernado Asia en lugar de los árabes y los turcos, no habría quedado nada de la iglesia griega ortodoxa, y no habrían practicado la misma tolerancia hacia el Islam; la misma tolerancia que esos infieles (los musulmanes) han practicado con el cristianismo (Toynbee 1978, 285). Los musulmanes nunca interfirieron con los valores locales de los lugares a los que llegaron, sino que los preservaron, según confirman los etnógrafos. Por ejemplo, cuando los otomanos dejaron el este de Europa, el norte de ífrica y el Oriente Medio, surgieron muchas naciones con sus propias religiones, lenguas y vestidos tradicionales. La consideración del Islam para con la Humanidad.Otra razón que impide a los musulmanes usar la fuerza al trasmitir su religión es la «consideración y el respeto hacia la humanidad», tal y como consta en el Corán. Según esta consideración, la humanidad tiene una creación diferente en comparación con otras formas de vida como las plantas, los animales y los ángeles. Los seres humanos han sido creados con una predisposición hacia el bien o el mal y se les ha dado razonamiento y comprensión. Se les ha dicho también que se dirijan hacia el bien y que elijan lo que sea prometedor, bello y bueno. Se les ha dado razonamiento y libre voluntad para poder realizar dichas elecciones. Por lo que deben poder distinguir lo que es bello y prometedor con sus intelectos y elegirlo con su libre voluntad. Tienen la responsabilidad de realizar dichas elecciones. El hecho de ser criaturas responsables de sus acciones proviene de dichas cualidades. Para los musulmanes, la vida de este mundo es una prueba. En esta prueba, realizada a fin de alcanzar la próxima vida, lo esencial es usar la libre voluntad de uno. Del mismo modo en que la gente no es responsable de los pecados que han sido forzados a realizar, la cuestión de si las buenas o malas acciones que han sido realizadas bajo coerción tienen algún valor o no también podría debatirse. Por lo tanto, la coerción nunca ha sido puesta en práctica durante la transmisión del Islam y nunca lo será. Un objetivo legitimo, medios legítimos y palabras clementesEl Islam hace hincapié en la necesidad de alcanzar objetivos legítimos a través de medios y vías legítimas. Al igual que los objetivos, las vías y los medios que nos llevan a ellos deberían ser también legítimos. Por lo tanto, el Islam nunca aceptará la coerción, la tortura, la anarquía o el terror como medios para conseguir su propósito. Es más, el Islam exhorta a que incluso se usen palabras clementes al dirigirse a tiranos ”como con el Faraón, en tiempos del profeta Moisés” en su transmisión. El Corán expresa esta apelación al uso de un lenguaje compasivo, con Moisés y Aarón del siguiente modo:
En uno de los versículos que determinan cómo deben ser las relaciones con la Gente del Libro, el Corán dice:
También queremos citar aquí otro versículo que puede ser empleado para determinar el método a seguir en la transmisión de la religión verdadera a toda la gente, incluida la gente del Libro:
Otro versículo denomina el tierno trato que el Profeta dispensaba a la gente a la que se dirigía como «misericordia divina» y nos recuerda que si el Profeta se hubiese comportado rudamente, le habrían abandonado incluso sus más allegados[8]. El Profeta hizo hincapié en la importancia de persuadir a la gente para que vean la belleza del Islam y en representar al Islam en si mismo. Empleaba la mezquita como escaparate y galería para dicho fin. Por ejemplo, solía acoger grupos de extranjeros en la mezquita. Esa gente comía, bebía, dormía y veía a los musulmanes alinearse para rezar y escuchar la recitación del Corán de noche[9]. A veces, el Profeta ataba a criminales a las columnas de la mezquita. Esos criminales, al ver las escenas que hemos descrito, se reformaban al educarse de manera efectiva. Incluso aquellos que antes eran paganos, se convertían al Islam. Hay mucha gente que ha sido perdonada y bendecida a través del Islam. Sumama ibn Usal fue una de esas personas. Sumama estuvo involucrado en un grave crimen. El Profeta hizo que fuera detenido y se le atase a un pilar de la mezquita. Tres días más tarde, Sumama se hizo musulmán he hizo un gran servicio al Islam[10]. «La Paz Mundial» y el IslamA fin de entender la importancia que el Islam le da a la paz, tenemos, ante todo, que conocer los aspectos y características de las batallas llevadas a cabo por el Profeta. Al examinarlas con detalle, podremos percibir que dichas batallas fueron esencialmente de naturaleza defensiva. La primera contienda librada contra la gente de La Meca fue la batalla de Badr. Esta tuvo como cometido hacerle ver a la gente de los Coraichies que no creían en la unidad de Dios, la gran relevancia económica que tenía Medina para ellos, para así finalizar la enemistad existente y que aceptasen la paz. Estaba también destinada a ayudar a los musulmanes a reclamar las posesiones dejadas en La Meca al emigrar a Medina. Dichas posesiones habían sido reunidas por los coraichies en una caravana y se habían mandado a Siria para que fuesen vendidas. En otras palabras, la intención de los musulmanes en este conflicto era el de defender sus posesiones y establecer la paz. No era hacer la guerra por la guerra. La Batalla de Uhud, que siguió a la de Badr, fue una batalla originada por los habitantes de La Meca que se dirigieron a Medina para vengarse del primer conflicto. Para los musulmanes, ésta no fue sino una contienda puramente defensiva. La batalla de la Trinchera fue también una batalla defensiva que fue librada desde tras las trincheras cavadas alrededor de Medina. El cometido de esta batalla era resistir el embate del ejército pagano, y fue librada no sólo contra los habitantes de La Meca, sino contra todas las tribus paganas que lucharon en el bando de La Meca. Prácticamente, casi todas las campañas militares libradas por el Profeta tenían como cometido repeler el ataque de grandes ejércitos reunidos contra los musulmanes o impedir los preparativos del enemigo (tras haber recibido los musulmanes información al respecto). La batalla de Jaybar, la batalla de Bani Mustaliq, la campaña de Tabuk así como la de Badr, Uhud y la del Foso, fueron contiendas con uno de los dos cometidos arriba mencionados. La conquista de La Meca, una de las batallas más importantes, fue un esfuerzo sin precedentes para realizar una conquista y obtener la paz a la vez. La ciudad de La Meca fue tomada con la sabiduría del Profeta y de modo pacífico: antes, durante y tras su conquista la ciudad no fue saqueada, su gente no fue asesinada ni exiliada, no se dio venganza alguna, no hubo contienda sangrienta alguna. Cuando la lucha hubo acabado, se proclamó una amnistía general, con la excepción de unos pocos enemigos que dedicaron su vida a combatir el Islam y los musulmanes, y que insistieron en continuar en dicha vía. Intentaron resistir la conquista con sus espadas. Actuaron fuera de los límites de las convenciones bélicas entonces vigentes y violaron leyes reconocidas comúnmente ”fueron un par de personas que, según los criterios actuales, se les habría calificado de criminales de guerra”. Este trato concedido a los habitantes de La Meca fue un emblema de honor para la humanidad, una medalla que la humanidad podrá siempre llevar con orgullo. Muhammad Hamidullah afirma que el número de paganos que murieron durante los diez años que el Profeta estuvo en Medina fue de unos 250. En aquella época, toda la península arábiga, con un área de 3.884.982 kilómetros cuadrados, se sometió al Islam. ¡Un promedio de unos 710 kilómetros cuadrados al día! (Canan 1998, 2:298-301). La Paz de Judaybiya y el concepto de paz en el CoránPara entender el concepto de conquista en el Corán, es suficiente con señalar que el Corán usa el término «conquista» cuando se refiere al tratado de Judaybiya del sexto año de la Hégira (627 d.C.). El Profeta salió con 1.500 personas para visitar la Kaba y efectuar los ritos de la peregrinación. Pero unidades militares de La Meca se encontraron con ellos en un lugar cercano a La Meca llamado Judaybiya y les dijeron que no iban a permitir que los musulmanes visitasen la Kaba. Las disputas y las negociaciones se llevaron a cabo pacíficamente, ya que el Profeta siempre estaba del lado de la paz. El creía que era necesario un ambiente de diálogo y paz para que el Islam pudiese ser comprendido. Según él, si el Islam ”que es la fe genuina diseñada para estar en armonía con la naturaleza humana y el sentido común” pudiese ser entendido en su verdadera naturaleza, seguramente nadie con algo de sentido común podría rechazarlo, oponerse al él o ser su enemigo. Por esa razón, se debía firmar un tratado y preparar una plataforma. En otras palabras, se debía crear un ambiente de tranquilidad a través del cual la gente pudiese establecer relaciones de amistad y comerciales con los musulmanes, a fin de experimentar el modo de vida de los musulmanes y conocer el Islam de cerca. Los habitantes de La Meca, por otro lado, estaban causando miles de problemas para impedir la instauración de la paz. Trataron de poner términos imposibles de aceptar en el contrato. Sin embargo, el Profeta aceptó algunas cláusulas, a pesar de ser molestas para los musulmanes, a fin de que reinase la paz. Por ejemplo, los musulmanes no estaban autorizados a entrar en La Meca ese año y sólo podrían visitar la Kaba cumpliendo ciertas condiciones al año siguiente. Los que se habían convertido al Islam y buscasen refugio en Medina deberían regresar a La Meca; y los que quisiesen dejar la comunidad de Medina para regresar a La Meca deberían de poder hacerlo libremente. Y estas eran sólo dos de las numerosas condiciones que resultaban difíciles de cumplir. El Profeta aceptó el tratado a pesar de todo, ya que no deseaba la guerra. Apostaba por la paz y nunca dudó ni un segundo de la verdad del Islam. El Corán se refiere a este tratado como conquista manifiesta (48:1). Conclusión y recordatorioEs lamentable que en algunos círculos anti-islámicos en los que se cree que una atmósfera de paz puede beneficiar al Islam no se quiera que los musulmanes vivan en paz con el mundo no-musulmán; por lo que se esfuerzan en hacer que los musulmanes vivan en perpetuo conflicto con los no-musulmanes y mantienen una atmósfera de conflicto y guerra. Por otra parte, estos son los círculos que hacen resaltar los nombres de líderes musulmanes que proporcionan una imagen diametralmente opuestas al Islam ”debido a las ideas falsas que dichos líderes tienen del Islam” o los nombres de gobernantes de países musulmanes cuyo Islam siempre ha estado en entredicho. Por lo tanto, la población global, como un todo, ha de tener extremo cuidado al considerar este tema. Son nombres de personas que han sido deliberadamente descritas como típicos musulmanes; pero se trata de una parte fundamental de la manipulación y la distorsión intencionada del Islam. Ibrahim Canan - Catedrático de Hadiz (Dichos y tradiciones del Profeta Muhammad) de la Universidad de Marmara, Estambul. Ha traducido cerca de 7000 hadices a la lengua turca en la consecución de una recopilación de dieciocho volúmenes de al-Kutub al Sitta. Referenciasl........ Belazuri. Futuh al-Buldan, Beirut: 1987 l........ Canan, Ibrahim. Peygamberimizin TebliG Metodlari [Los métodos del Profeta para comunicar el Islam], Estambul: 1988. l........ An-Nabhani, Yusuf. Al-Futh al-Kabir. l........ Hamidullah, Muhammad. Islam Peygamberi, Ankara: Yeni íafak, 2003, Vol. 1, p. 622. Traducido por Salih TuG. Publicado originalmente como Muhammad Rasulullah, Paris: Centre Culturel Islamique. l........ Ibn Abdulbarr, el-Istiab. l........ Ibn Azir, Al-Kamil Fittarij. l........ í–zdemir, Mehmet. Endülüs Müslümanlari [Los Musulmanes de Al-Andalus], Ankara: 1994. l........ Toynbee, Arnold. Tarihí§i Aí§isindan Din, Estambul: Kayihan, 1978. Publicado originalmente como Enfoque de la Religión por un Historiador, London: Oxford, 1956. l........ Turhan, Osman. Türk Cihan Hakimiyet Tarihi [Historia de la Dominación Turca del Mundo], Estambul: 1969. l Waqidi, Maghazi, Oxford: 1966[1] El período anterior a la llegada del Islam. [2] … quien matara a alguien, sin ser por haber matado a otro o por haber corrompido en la tierra, sería como haber matado a la humanidad entera. Y quien lo salvara, sería como haber salvado a la humanidad entera… (El Corán, 5:32) [3] Ibn Azir, 2:335. [4] An-Nabahi, 3:144; Ayluni, 2:218. [5] Tabarani, Al-Muyamil al-Kabir, 22:57. [6] An-Nahl 16:35, 82; Al Imran 3:20; Al-Ma'ida 5:92, 99; Ar-Rad 13:40; Ibrahim 14:5, etc. [7] Az-Zuhayli 1991, 3:20. [8] Por una misericordia de Dios fuiste suave con ellos. Si hubieras sido áspero, con un corazón de piedra, se habrían alejado de tu alrededor… (3:159). [9] Waqidi 1966, 3:964-65. [10] Bujari, Maghazi, 70; Muslim, Yihad, 59. |
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| Modificado el ( 05.01.2006 ) |
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